Revolví la mierda de mis vísceras
Escarbe profundo, ahí donde ya no duele
donde todo es supuesto olvido
donde la podredumbre inanimada se convierte
en el combustible de la muerte en vida
Me asqueo su hedor profundo
lagrimas, mentiras, sumisión
dolor, rencor y engaño
todo revuelto en un magma de odios
contaminado por tensa calma
Me revolqué en el fango pestilente
Ahí, bien en el fondo
Con la certeza de no poder caer mas bajo
Manoteando desde el abismo
La mano que me saque, del martirio de mis días
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